Cesta 0
Contáctenos
Publicado el 20/7/25
Cuando se trata de zapatería, esperamos confiar nuestros preciosos zapatos a un artesano para que nos los devuelva reparados y mejorados. Mejorados porque la suela será ahora antideslizante, mejorados porque el tacón hará menos "clac-clac", mejorados porque había un enganche en el tacón y esperamos que desaparezca... El zapatero tiene, por tanto, el objetivo de reparar sin que la reparación se note, o de hacer desaparecer los defectos que estaban allí... ¿Pero por qué milagro? Esto es lo que intentaremos dilucidar.
Un bonito par de zapatos con suela de cuero es generalmente una garantía de calidad. ¡Sin embargo, hay que cuidarlos! Se puede caminar sobre cuero, pero no hasta el límite. Se puede caminar sobre cuero, pero es mejor evitarlo cuando llueve... Aquí es donde interviene el zapatero. Te pondrá lo que se llama una "suela protectora" bajo la suela. Pero hay suelas protectoras y suelas protectoras, y hay formas de ponerlas. Hay quienes recuperarán sus zapatos con un toque de decepción porque el logo ha sido cortado, porque hay una muesca bajo la suela que no parece "normal". Afortunadamente, hay quienes recuperan sus zapatos diciendo "¡Gracias, es perfecto!", porque la suela protectora parece ser una continuación del zapato, no se nota y, sin embargo, está ahí, aportando comodidad y protección.
A veces hay reparaciones que parecen un milagro: una puntera afilada y raspada, con la suela casi al descubierto, que se recupera sin rastro de ese desastre. ¿Increíble, verdad? Se trata de una "redresse", una pieza de cuero añadida a la puntera del zapato y afinada hasta que ya no se percibe. Esta proeza suele ir acompañada de un toque de habilidad y un dominio de los acabados bonitos e invisibles... o el arte de dominar el "hueso": una herramienta del tamaño de un cuchillo de mantequilla, redondeada y fina a la vez, que se pasa varias veces sobre la puntera encerada hasta que desaparece cualquier rastro de enganche. ¡Hay que verlo para creerlo! ¡Y hay que ser cliente de un muy buen zapatero para creerlo también!
En My Pretty French Shoes, nos hemos formado en reparaciones invisibles y esperamos que nuestros tesoros reacondicionados y mimados le satisfagan. Cada par ha sido objeto de cuidados intensivos, ¡así que puede ir con los ojos cerrados!